En el fondo, bien dicho está, el Sr. Robinson tiene toda la razón. La educación no está enfocada al desarrollo del TALENTO en su ámbito general. Tampoco, es también cierto, llega a definir la posibilidad del desarrollo del TALENTO en más de un área; y no me refiero al "multidisciplinar hombre del Renacimiento". Nos dirigieron, y ahora dirigen a los que nos suceden, siguiendo criterios prácticos sustentados, en cada momento, por justificaciones meramente divulgativas, marcadas por las necesidades, objetivos y expectativas inmediatas y supuestamente útiles. ¡Y mucho talento se pierde en el camino...!
Hay un determinado momento en el que se nos vende la libertad de elección pero, previamente , en la base de la educación, el dirigismo establecido manipula, en la mayoría de las ocasiones, el potencial de cada uno.
No es cierto que un niño sea una página en blanco. En él hay mucho escrito pero sin el orden adecuado. Lo que hacen los criterios de la educación es intentar borrar todo aquello que cree que no sirve para los objetivos prefijados.
Tal vez la clave, a la vista de las dificultades de modificación de lo establecido (y de quienes lo defienden con uñas y dientes para garantizar el cumplimiento de los mencionados objetivos) sea potenciar el cambio desde dentro, desde las células básicas de la convivencia ¿familias?, apoyando a las personas por el hecho de serlas, no por lo que "deben ser" en su integración en el sistema, concediéndole a ello tanta importancia como a la educación estructurada.
También hay un punto que el Sr. Robinson sólo toca en su aspecto más negativo, los EDUCADORES como herramientas del sistema. Afortunadamente algunos no sólo siguen los criterios del sistema (o los suyos propios) y observan a los alumnos como personas, potenciando, en mayor o menor medida, sus posibilidades.
Perdón, perdón, he metido un rollazo, pero el tema es muy interesante.
